EXPERIENCIA DE CAMPO
No es para nada revelador de nuestra parte señalar la importancia que posee el trabajo de campo en la labor del antropólogo, comenzando por Malinowski, pasando por Franz Boas hasta llegar a la actualidad; son alrededor de cien años de una práctica de antropólogos y etnólogos que nos develan textual y a través de la práctica la necesidad y las ventajas de dejar el escritorio y vincularse con lo que no hace tanto tiempo identificamos como actores (antropomorfos) y actantes (elementos no humanos que cumplen un rol con respecto a la vida del ser humano).
Es por este motivo consideramos de importancia la idea de relatar nuestra experiencia personal con respecto a nuestro trabajo de campo.
Nuestra primera aproximación fue en relación con el lugar, con los actantes. La semana continuó con la abstracción a las estrategias para recabar los datos de interés que terminaron por ser una serie de preguntas específicas para cada tipo de actor.
Llegó el día de poner en práctica lo planificado y como era de esperarse, los nervios y las dudas acerca de cómo serían percibidas las preguntas por los vecinos, cuánto incidirían en sus respuestas las formulaciones de las mismas y lo más importante, cómo acercarse a preguntar sin resultar molesto para el vecino, trabajador o turista del barrio.
Luego de realizar un relevamiento de documentos que nos situaron en la vida, en la historia del lugar y en su antiguo aspecto decidimos visitarlo por primera vez con la intención de conocer y reconocer la zona.
Como todo primer acercamiento, la experiencia fue reveladora de cómo es la vida en ese punto de la ciudad y aunque los vínculos con los actores fueron mínimos, se pudo ir conversando y generando nuestro propio rol entre los vecinos.
Esto nos sirvió para planificar estrategias, en base a las cuales decidimos hacer una primera clasificación de los actores del barrio -residentes de la zona, trabajadores de la zona y visitantes por turismo-, clasificación que fue realizada con respecto a nuestros intereses (y que por supuesto no es la única posible) para luego retirarnos con algunas ideas.
Afortunadamente nuestros nervios y dudas solo quedaron en eso y la gente nos recibió con total amabilidad. Y, ¡he aquí la magia del acercamiento!; comenzaron a vislumbrarse muchas de nuestras hipótesis así como revelar nueva información de interés, por ejemplo los puntos con más carga simbólica en el barrio entre otras cosas.
El transcurso del día generó confianza en nosotros mismos y nos hizo sentir muy a gusto con nuestro trabajo, al punto de sentirnos capaces de improvisar preguntas y nuevos métodos para recabar información.
Para concluir nos queda insistir en la importancia que para el investigador tiene el salir al vínculo con lo que le interesa, para poder ”comprender” un poco más la realidad que pretende estudiar, así como agradecer a todos aquellos que de una forma u otra participaron de nuestro trabajo.
INTERPRETACIÓN
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